Imaginar – Pasear – Disfrutar – Degustar – Descubrir – Experimentar… Ser única y maravillosa. Cuenca, la ciudad que cuelga en el recuerdo.

Asomada al Júcar colgada desde la pared que la sustenta, es, merecidamente, Patrimonio de la Humanidad e invita desde su percha a transitarla con calma, degustarla y llevársela prendida.

La ciudad que no se resume, nos resume ella y nos hace vulnerables ante su esplendor y su belleza.